BASORA, Irak — Ejecutivos internacionales de la industria del petróleo, protegidos por guardaespaldas armados, han acudido a esta ciudad meridional iraquí para examinar los yacimientos de los que esperan extraer un día grandes cantidades de crudo a bajo costo.

Varios hombres instalan un cartel electoral en Najaf, a 160 kilómetros (100 millas) de Bagdad el lunes, 1 de marzo del 2010. Los iraquíes acudirán a las urnas el 7 de marzo. (Foto AP/Alaa al-Marjani)
Para sus empresas, los yacimientos en los que obtuvieron los derechos de explotación en dos rondas de pujas el año pasado son su primera incursión en la riqueza petrolera iraquí en más de tres décadas.
Para el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki, los ejecutivos y sus inversiones son una parte vital en su intento de obtener un segundo mandato en los comicios del 7 de marzo. Al-Maliki se ha presentado al ante el electorado como el líder capaz de garantizar el desarrollo del dilapidado sector petrolero iraquí, con la recaudación de miles de millones de dólares para poder reconstruir la debilitada economía nacional.
El cumplimiento de las promesas de Al-Maliki podría demorar años y muchos especialistas consideran que sus pronósticos para aumentar la producción de crudo son excesivamente optimistas.
“Al-Maliki puede presentarse como la garantía de estos planes … alcance o no sus enormes objetivos”, opinó el analista de crudo del Medio Oriente Samuel Ciszuk, de la firma londinense IHS Global Insight.
Irak cuenta con unos 115.000 millones de barriles de crudo, la tercera reserva probada más importante del mundo. Empero, la producción actual de unos 2,4 millones de barriles diarios sigue siendo muy inferior a los niveles anteriores al 2003, cuando una invasión aliada derrotó al régimen de Saddam Hussein.
El gobierno de Al-Maliki ha intentado, de acuerdo con las promesas de las empresas internacionales, elevar la producción a más de 12 millones de barriles diarios en un plazo de seis a siete años. Ese aumento de la producción aportará miles de millones de dólares al erario iraquí, que depende del petróleo en un 95% de sus ingresos.
Las autoridades iraquíes ensalzaron los acuerdos multimillonarios tras dos remates internacionales efectuados a partir de junio para desarrollar 10 yacimientos. El gobierno piensa desarrollar otros 11.
Empero, cumplir el calendario gubernamental. Tras décadas de abandono, años de guerra y las sanciones contra Saddam, la infraestructura es pobre. Además, la continuidad de la violencia significa que el costo de la seguridad aumentará mientras Estados Unidos sigue empeñado en iniciar su repliegue en el 2011.







