NOTICIAS.COM.CO – El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue seleccionado este mes como personalidad del año por importantes diarios del Viejo Continente, entre los que se encuentran El País de España y Le Monde de Francia, así como el británico Financial Times, que además optó por otorgarle al mandatario suramericano la significativa distinción de protagonista de la década. Este tipo de reconocimientos, en adición a siete años de un triunfante gobierno, reflejan que Lula da Silva se encuentra indudablemente en uno de sus mejores momentos, y que la anhelada visión de posicionar a Brasil en el panorama mundial se ha convertido finalmente en una compacta y muy notoria realidad.

Luiz Inácio Lula da Silva
Son pocos los países que en tan corto tiempo han alcanzado un crecimiento internacional de esta magnitud. Desde que Lula tomó las riendas presidenciales de esta vasta y compleja nación, las ganancias del gobierno nacional han sido una cualidad constante que aparenta no detenerse en un cercano futuro. El Brasil de Lula ha crecido económicamente a un ritmo de 5% anual, ha descubierto grandes yacimientos marinos de petróleo (recurso del que ya es auto sostenible), y el Fondo Monetario Internacional espera que para antes de 2020, este enorme país llegue a ser la quinta economía del mundo. En otras palabras, fue bajo el liderazgo del presidente Lula que finalmente Brasil comenzó a cuenta del monumental potencial que siempre ha poseído.
El actual gobernante lusófono personifica el impulso de este capacidad, la cual ha sido demostrada exitosamente en diferentes ocasiones y en ámbitos muy distintos; desde la selección de Brasil para realizar la Copa Mundial de Fútbol en 2012 y los Juegos Olímpicos de 2016, en la ciudad de Río de Janeiro, hasta la habilidad de Lula para impulsar políticas sociales con un equilibrio macroeconómico que heredó de su antecesor, Fernando Henrique Cardoso.
Pero una de las ventajas más sobresalientes que ubican a Lula en el escenario global es que, a diferencia de sus homólogos de la región, el presidente brasileño ha optado por no buscar la reelección pese a los altos niveles de popularidad que mantiene después de siete años de gobierno. Contrario a lo ocurrido en países como Colombia, Bolivia, Ecuador y Venezuela, y actuando en contra de la petición popular, Lula da Silva ha preferido respetar la Carta Magna brasileña y no perseguir los ya conocidos aires de convocación a referendos.
Todos estos factores son ventajas comparativas de Lula en la óptica mundial. El haber conseguido que Brasil despegue sin las carencias democráticas que suelen señalarse a otros grandes países emergentes, como China o Rusia, o incluso otros países de su misma región, despierta una profunda admiración por Lula que sobrepasa extensiones transatlánticas. Su modelo traza una línea ejemplar para el resto de naciones en desarrollo, y su actitud es un patrón a seguir por el resto de mandatarios mundiales. La experiencia de Brasil ha colocado el nombre de América Latina en un nuevo nivel internacional, y ha demostrado al mundo que en la región sí es posible avanzar respetando la constitucionalidad de las normas, en vez de modificarlas a favor de aquellos que gobiernan.







